
Antes
de ver como fortalecer la rodilla tras una lesión, vamos a resumir
de manera comprensible las más comunes.
Una
de las más habituales es la artrosis. En esta afección, los
cartílagos de la rodilla se han desgastado por la actividad
realizada y por la edad del paciente, y este desgaste provoca dolor e
inflamación.
Otras
lesiones de rodilla que se presentan con frecuencia, especialmente en
deportistas, son las siguientes:
Esguince:
en este tipo de lesión, uno o varios ligamentos de la rodilla
han sufrido un excesivo estiramiento, debido a una tracción o
retorcimiento.
Distensión:
un músculo o un tendón han sufrido demasiado estiramiento.
Lesiones
en el cartílago de la rodilla: los cartílagos de la rodilla,
llamado meniscos, tienen forma de medialuna y actúan como
amortiguadores de la articulación.
Rotura
de ligamentos: es una lesión habitual en deportistas
profesionales, especialmente en los deportes donde hay que correr,
parar, saltar y cambiar de dirección con frecuencia, como en el
fútbol por ejemplo.
Síntomas de las
lesiones de rodilla
En
casi todas las lesiones de rodilla se presenta uno o varios de los
siguientes síntomas:
Diagnóstico y
tratamiento de las lesiones de rodilla
El
examen médico junto con la realización de algunas pruebas como
radiografías, ecografías o resonancia magnética pueden
diagnosticar las diferentes lesiones de rodilla y su gravedad.
Dentro
de los posibles tratamientos, se incluyen los siguientes:
Protección de la articulación, para que no sufra más daños.
Reposo.
Aplicación de hielo en la zona, para disminuir la inflamación.
Compresión y elevación de la rodilla.
Los
medicamentos analgésicos y antiinflamatorios pueden ayudar a aliviar
el dolor.
En
las lesiones más complicadas o graves, el médico puede recomendar
la fisioterapia o la cirugía, para que la articulación pueda
recuperarse completamente.
Para
prevenir las lesiones de rodilla, se recomienda practicar deporte con
regularidad, dedicar algunos minutos para realizar calentamiento
antes de comenzar la actividad física y también realizar
estiramientos al terminar la actividad.
Lesiones de rodilla -
Aprende a fortalecer Lesiones de rodilla
La rodilla es una
articulación compleja en su mecánica, necesita de los meniscos para
que las superficies se deslicen de forma congruente, una rótula que
la asegura por la parte anterior y unos ligamentos de deben fijarla
pero al tiempo permitirle movilidad y todo, para sólo unos 120º de
flexión y extensión en un solo plano.
Sin embargo, recibe gran
cantidad de cargas, presiones y tracciones, sobre todo en una vida
deportiva. Las estructuras que más sufren son las superficies
articulares (condromalacia), meniscos (roturas) y ligamentos (la
temida triada). Con un buen reforzamiento muscular y de trabajo
propioceptivo, podemos evitar en gran medida estas alteraciones y
mejorar la salud nuestras rodillas para una práctica deportiva a
largo plazo.
Un poco de biomecánica
En el corte transversal
de la imagen podemos observar como el fémur apoya sobre la tibia y
como los meniscos permiten una mejor conjunción articular. La
rodilla se encuentra asegurada por delante por el potente tendón
rotuliano donde termina el músculo cuádriceps y posteriormente, se
encuentran los músculos isquiotibiales y el tríceps sural.
En una visión superior
se aprecia la forma circular de los meniscos, sujetos a la tibia por
la parte final, por los denominados cuernos. Esto permite que tengan
cierta movilidad.
Al producirse el
movimiento de flexión, la rótula se dispone entre los dos cóndilos
del fémur y los meniscos se desplazan hacia atrás.
En movimientos rápidos o
bruscos, los meniscos, pueden quedarse aprisionados por los cóndilos
del fémur, produciéndose una rotura de esta estructura de
cartílago, al no poseer vasos sanguíneos ni terminaciones
nerviosas, al lesionarse no se siente dolor agudo pero si molestia en
la zona. Dependiendo del grado de rotura se interviene para
eliminarlo.
El cuádriceps es el
responsable de la extensión de la rodilla, por tanto, se ve
implicado en cualquier acción de desplazamiento o salto.
También en deportes como
artes marciales o fútbol, es el músculo que imprime la potencia de
golpeo en el pie.
Indicado
Su trabajo es necesario
en cualquier deportista, si bien, se puede trabajar en máquinas de
forma aislada, es muy importante y necesario dentro del ámbito del
deporte, su trabajo en ejercicios no tan analíticos. Son mejores
opciones el trabajo con sentadillas, zancadas, arrancadas,
multisaltos o pliometría.
Riesgos articulares:
Situaciones de impacto
repetitivas como carrera y saltos, mal gestionadas, provocan elevadas
compresiones en el cartílago pudiendo provocar condromalacia con
degaste y rotura irreparable.
En ocasiones aparece la
tendinitis rotuliana con dolor a la palpación en el polo inferior de
la rótula o al subir o bajar escaleras Los gestos de rotación en
carga axial son los causantes de rotura de ligamentos cruzados.
Veamos un poco sobre las
lesiones de los ligamentos:
LESIONES DE LOS
LIGAMENTOS DE LA RODILLA
Junto con las lesiones
meniscales, las lesiones de ligamentos o esguinces de la rodilla son
las mas frecuentes de producirse en traumatismos de esta
articulación. Los ligamentos juegan un rol muy importante en la
estabilidad de la rodilla y por lo tanto su ruptura llevará a una
inestabilidad ya sea aguda o crónica.
La estabilidad de la
rodilla está mantenida por elementos anatómicos pasivos, entre los
cuales se encuentran los ligamentos, cuya lesión dará signos de
laxitud en distintos planos y consecuentemente inestabilidad
articular, y por otra parte elementos anatómicos activos
representados fundamentalmente por los músculos. De este hecho cabe
comprender que una rodilla puede ser laxa pero estable o, a la
inversa, puede ser inestable sin ser laxa.
Del punto de vista
funcional las estructuras ligamentosas de la rodilla pueden ser
agrupadas en tres:
Un pivote central
formado por el ligamento cruzado anterior (L.C.A.) y el ligamento
cruzado posterior (L.C.P.).
Un compartimiento
interno constituido por las estructuras mediales donde encontramos
el ligamento lateral interno (L.L.I.), formado por un fascículo
profundo y uno superficial, y los ligamentos oblícuo posterior y el
tendón reflejo del semimembranoso.
Un compartimiento
externo formado principalmente por el ligamento lateral externo
(L.L.E.), y los tendones del músculo poplíteo y el tendón del
músculo bíceps.
Mecanismo de lesión
Con fines didácticos los
ordenaremos en cinco situaciones :
Mecanismo con
rodilla en semiflexión, valgo forzado, y rotación externa de la
tibia: puede producir una lesión del L.L.I., ruptura meniscal
interna y ruptura del L.C.A. Este conjunto de lesiones corresponde a
la llamada "triada maligna de O'Donogue".
Mecanismo con
rodilla en ligera flexión, varo forzado y rotación interna de la
tibia que provocara una lesión de L.C.A., luego una lesión de
L.L.E. y ruptura meniscal interna o externa.
Mecanismo con
rodilla en extensión y valgo forzado que provocara una lesión del
L.L.I. y secundariamente una lesión del L.C.A. o del L.C.P.
Mecanismo con
rodilla en extensión y varo forzado que producirá una lesión de
L.L.E. y de L.C.P. y L.C.A.
En el plano frontal
puro, un choque directo en la cara anterior de la rodilla puede
provocar una lesión de L.C.P., o una hiperextensión brusca puede
provocar una lesión pura de L.C.A.
Estas lesiones pueden
clasificarse en tres grados:
Esguince grado 1: simple
distensión del ligamento.
Esguince grado 2: ruptura
parcial del ligamento.
Esguince grado 3: ruptura
total del ligamento o avulsión de su inserción ósea.
Cuadro clínico
Será importante
averiguar sobre el mecanismo que produjo la lesión, después del
cual el paciente presentará dolor e incapacidad funcional, que pudo
acompañarse de un ruido al romperse el ligamento, o ser seguido de
una sensación de inestabilidad o falla a la marcha.
Al examen físico se
encontrará una rodilla con dolor, en posición antiálgica en
semiflexión, impotencia funcional relativa a la marcha, con signos
de hemartrosis en caso de haber lesión de ligamentos cruzados, o sin
derrame en caso de lesión aislada de ligamentos laterales; el dolor
puede ser más intenso en los puntos de inserción de los ligamentos
laterales o en el eventual sitio de su ruptura y el signo más
patognomónico de lesión de los ligamentos laterales será la
existencia del signo del bostezo, ya sea medial o lateral, que debe
ser buscado en extensión completa y en flexión de 30°.
En caso de lesión de los
ligamentos cruzados, serán positivos el signo del cajón anterior en
caso de lesión de L.C.A., o del cajón posterior en caso de lesión
del L.C.P.; en presencia de una lesión de L.C.A. aguda, el signo del
cajón anterior puede ser negativo y deberá buscarse simultáneamente
el signo de Lachman. Otro signo que puede ser positivo en presencia
de ruptura del L.C.A. es el signo del jerk test o pivot shift.
El estudio radiológico
en dos planos permitirá descartar la existencia de fracturas o
arrancamientos óseos a nivel de las inserciones de los ligamentos;
el estudio radiológico dinámico en varo y o valgo forzado,
idealmente con anestesia, será de gran utilidad para evidenciar la
ruptura de ligamentos laterales, obteniéndose una apertura anormal
de la interlínea articular interna o externa, o un desplazamiento
anterior o posterior en caso de ruptura de ligamentos cruzados. La
calcificación de la inserción proximal del L.L.I. producida por la
desinserción del ligamento en el cóndilo femoral interno, lleva el
nombre de enfermedad de Pellegrini-Stieda.
El diagnóstico inicial
es muchas veces difícil, por el dolor y por lo habitual de lesiones
combinadas y asociadas a lesiones meniscales (frecuente la lesión
del L.L.I. y menisco interno, por ejemplo), pero del punto de vista
ligamentario, el clínico debiera tratar de precisar si la lesión
afecta a las estructuras periféricas del compartimiento interno o
externo, o si afecta a los ligamentos cruzados (el L.C.A. es el más
frecuentemente lesionado, siendo el L.C.P. sólo ocasionalmente
afectado).
La evolución natural de
una ruptura de ligamentos llevará a una inestabilidad crónica de
rodilla, que provocará en el paciente la sensación de inseguridad
en su rodilla, la presencia de fallos (siente que la rodilla "se
le corre"), episodios de hidroartrosis a repetición,
impidiéndole una actividad deportiva y aun limitación en muchas
actividades de la vida sedentaria.
Tratamiento
En las lesiones de
ligamentos laterales grados 1 y 2, el tratamiento es fundamentalmente
ortopédico con rodillera de yeso por un plazo de 3 semanas, y
deambulación tan pronto el dolor haya cedido; recordar de iniciar
inmediatamente ejercicios isométricos de cuádriceps con el paciente
enyesado. Una vez retirado el yeso deberá continuar con fisioterapia
y ejercicios según lo establezca la condición del paciente. En las
lesiones grado 3 con ruptura de ligamentos, la indicación será
quirúrgica mediante sutura o fijación con grapas del ligamento
desinsertado, siempre acompañado de inmovilización enyesada y
rehabilitación precoz.
Las lesiones del L.C.A.
plantean una controversia terapéutica que deberá ser analizada para
cada paciente, considerando su edad, actividad general, laboral y
deportiva, y el grado de inestabilidad de su rodilla; una ruptura de
L.C.A. puede ser compensada por los elementos estabilizadores activos
(fundamentalmente musculatura del cuadriceps e isquiotibiales),
especialmente en adultos mayores, de actividad sedentaria. En caso
del diagnóstico precoz de una ruptura de L.C.A. aguda en un paciente
joven y deportista, la indicación será la reparación inmediata, y
en éste sentido ha sido de gran utilidad el uso de la técnica
artroscópica, tanto para confirmar el diagnóstico como para
intentar la reinserción.
Ejercicios
Deben tener el objetivo
de proporcionar capacidad estabilizadora a la rodilla y fortalecer
los músculos cuádriceps e isquiotibiales. Hay multitud de
ejercicios que puedes realizar sin necesidad de grandes medios
materiales de trabajo.
Para fortalecer
Inclinación de rodillas:
De rodillas, realizar un movimiento único de flexión y extensión
de la rodilla. Además del desarrollo de la fuerza, existe un
importante estiramiento excéntrico.
Zancada a una pierna:
Aunque es un ejercicio general, el cuádriceps es el que recibe gran
parte de la extensión de la pierna adelantada.
Sentadilla si-si
Sentadilla si-si: Una modificación de la sentadilla para localizar
el trabajo en el cuádriceps. Consiste en realizar una sentadilla con
el único movimiento de la flexión de las rodillas.
Para estirar
El ejercicio más cómodo
y seguro es tumbado prono acercando el talón hacia el glúteo. Una
posición muy efectiva pero que necesita un cierto nivel de fuerza,
estabilidad y control postural. Con las piernas separadas, flexionar
las rodillas al tiempo que se intenta tocar el talón con la mano
contraria.