Quien no ha sufrido alguna vez el
famoso pinchazo en el costado cuando ha empezado a correr o durante
la carrera. El flato es el gran enemigo del corredor, haciendo que
nos retorzamos de dolor y que tengamos que aminorar el ritmo, o
incluso en algunos casos cesar la actividad. Pero, ¿qué es el
flato, podemos evitarlo, cómo deshacernos de él?
Hay varias teorías acerca del flato,
mejor llamado en el mundo científico como dolor abdominal
transitorio (DAT). A continuación analizaremos varias de las teorías
que podrían explicar las causas. De entrada os digo que no hay nada
científico que demuestre por qué se origina ni cómo quitarlo (es
lo que se llama “etiología desconocida”). Todo apunta a que ese
dolor aparecerá según unas circunstancias concretas por el
esfuerzo, sistema digestivo o morfología del deportista.
El flato según la morfología del
deportista
No todos los deportistas sufren con la
misma frecuencia o intensidad este dolor abdominal, lo que ha llevado
a los estudiosos a pensar que la morfología del deportista puede
influir a la hora de desarrollar el dolor, sobre todo en lo
relacionado con la postura corporal.
Algunos estudios apuntan a que los
deportistas con posturas cifóticas o hiperlordosis, que tienen más
marcadas las curvas de la columna, son más susceptibles al dolor
provocado por el flato. Al igual, al hacer manipulaciones o
palpaciones a nivel de las vértebras torácicas, parece que se
desarrollan los síntomas característicos del flato.
Aunque habría que desarrollar más
estudios en este sentido, una de las causas apunta a que el dolor
abdominal transitorio puede relacionarse con la estructura de la
columna vertebral y su inervación nerviosa, sobre todo en
deportistas cifóticos.
El tema del flato tiene lagunas. Lo más
acertado es pensar que se puede atribuir el flato a alguna de estas
causas, y que por separado o en conjunto, hacen aparecer este molesto
dolor. Lo que sí puedes hacer es seguir los siguientes consejos para
poder prevenirlo.
¿Qué hacer para prevenirlo?
Principalmente, para evitar el
flato es conveniente tener una adecuada salud digestiva y evitar la
acidez o la inflamación intestinal. Estos problemas
gastrointestinales se pueden solventar teniendo una buena
alimentación.
Procura disminuir las
oscilaciones. Evita las cuestas hacia abajo, vigila tu calzado y la
técnica de carrera, sobre todo para cuidar la amortiguación.
Evita quedarte sin oxígeno,
respira de forma controlada retrasando la aparición de hipoxia.
Mejora la técnica de carrera para
evitar el rozamiento de las vísceras y la irritación del
peritoneo.
Para evitar que el estómago tenga
mucho peso, procura hacer la digestión antes de ponerte a correr.
Date tiempo (unas 2-3 horas) después de comer y evita comidas
copiosas.
Cuando tengas sed, mejor dar
pequeños sorbos que grandes tragos de golpe.
Disminuye el ritmo en carrera,
haciéndola más suave.
Realiza un entrenamiento de la
musculatura respiratoria.
¿Qué hacer cuando aparece?
Sigue caminando y no te pares de
golpe. Presiona la zona del dolor (generalmente debajo de las
costillas, en los músculos intercostales) y flexiona el tronco poco
a poco hasta que vaya desapareciendo el dolor. Acto seguido, realiza
una extensión del tronco en la zona donde se tenga el dolor,
llevando el brazo del lado donde se sitúa el dolor por arriba de la
cabeza y hacia el lado contrario. A los pocos minutos, sigue
caminando.
Realiza unas cuantas espiraciones
para vaciar el aire de los pulmones y favorecer la relajación del
músculo diafragma.
Siéntate y tómatelo con calma.
Estira la musculatura abdominal para estabilizar las vísceras y
evitar que las oscilaciones afecten en mayor grado.
Si el dolor se hace insoportable,
lo más aconsejable es parar la actividad para evitar que el
problema se agrave. Es recomendable una visita al médico si los
problemas persisten.
Un dolor tipo cuchillada
“Cuando el deportista come demasiados
hidratos de carbono, fibras y toma líquidos con gas se distiende el
intestino y se produce el dolor”, explica Alberto Oro, de la
Facultad de Ciencias del Deporte y la Educación Física de la
Universidad de A Coruña. “Lo ideal es comer sopas vegetales,
pescado, carne con poca grasa o huevos y comer en pequeñas
cantidades”, puntualiza.
Si nos da flato hay que disminuir el
ritmo de la actividad o incluso parar. “Es un timbre de alarma del
organismo”, subraya el doctor José González, especialista en
Medicina Deportiva del Centro Médico Deyre. Si no escuchamos esta
alerta y proseguimos con el ejercicio aumenta hasta convertirse en un
dolor tipo cuchillada que impide la respiración y produce náuseas.
Una vez parados alivia el dolor apretarse en el costado dolorido,
agacharse y controlar la respiración.